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Luminieers: Una revolución en la estética dental

Luminieers

Todos los campos de la medicina que requieren de intervención tienden, desde hace ya muchos años, hacia procedimientos mínimamente invasivos.

En odontología sucede lo mismo, sobre todo porque los pacientes están demandando procedimientos conservadores, sin desgastar sus piezas dentales, e indoloros en cuanto que no precisan, en la mayoría de los casos, el uso de anestesia. Esta filosofía de trabajo se ha extendido a todos los campos de la odontología y, también en lo que compete a la cosmética.

Una carilla de cerámica consiste en una lamina de porcelana que recubre parcialmente un diente, a modo de cubierta, al que se une por medios ‘micro mecánicos adhesivos’.

Con el uso de las cerámicas convencionales su colocación precisaba de un desgaste del espesor de esmalte correspondiente al necesario de porcelana que garantizara su integridad.

Esto provocaba, en ocasiones, problemas de sensibilidad que obligaban a aplicar tratamientos más agresivos.

La aparición de porcelanas de elevada dureza como el disilicato de litio ha supuesto un avance extraordinario en la cosmetología dental.

Además de superar exigencias altamente estéticas, permiten ser fabricadas en espesores de hasta 0,3 milímetros (aproximadamente el grosor de una lente de contacto), con una alta resistencia, lo que contribuye crear restauraciones duraderas. Esta es una característica fundamental, ya que permite su colocación sin la necesidad de eliminar o afectar al tejido sano.

Así, debido a los nuevos sistemas adhesivos, en la actualidad existe una tasa de éxito del 95% (a los 15 años), y seguramente se superará este porcentaje gracias a una mejor unión entre la porcelana al esmalte.

Es una solución eficaz

En general, este material ofrece claras ventajas frente a las cerámicas convencionales:

  • Las visitas se reducen considerablemente.
  • La mayoría de los casos no requieren anestesia local.
  • Salvo casos excepcionales de rehabilitación completa, no se precisa colocar provisionales.
  • Genera un blanqueamiento permanente.
  • Refuerza el esmalte que se ha debilitado.
  • No produce sensibilidad postoperatoria.
  • Mejor adhesión al esmalte.
  • Evita la reducción de estructura dental.
  • Ideal para pacientes que solicitan procedimientos de odontología de mínima invasión.

Uno de los problemas es el complejo proceso de fabricación por parte del laboratorio, y la minuciosa manipulación por parte del profesional a la hora de colocarlo. Por tanto, se precisa de un buen ceramista dental y de una gran habilidad por parte del profesional que los coloca.

Siempre he mantenido una actitud reticente a los tratamientos de estética en cuanto que suponían, en muchas ocasiones, una merma en la salud dental. Con la aparición de las ‘lentes de contacto’ dentales estoy entusiasmada, ya que me permiten mantener en lo que a estética se refiere las mismas premisas que persigo en todas mis actuaciones: ser conservadora y mínimamente intervencionista.

Si algo he aprendido en estos 20 años de experiencia es que sólo los tratamientos así realizados garantizan estabilidad, funcionalidad y estética a largo plazo.

Dra. Manuela Campoy
Licenciada en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada
Especializada en Estomatología por la Universidad de Murcia

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